Arte, creatividad y salud: “¿Cuál es la evidencia sobre el papel de las artes en la mejora de la salud y el bienestar?”

Con tal título, la Organización Mundial de la Salud nos presenta un informe interesantísimo: Health Evidence Network synthesis report67, que os animo a consultar.
Sí, es hora de reconocer la contribución que el arte puede hacer por la salud y al bienestar y me sumo a reclamarlo también para el ámbito específico de salud mental, donde quizá se sufre peor. Nos urge apropiarnos de los lenguajes artísticos, los que nos permiten sentir(nos) y expresar(nos) cuando las palabras nos duelen. Más allá de nuestro idioma -o nuestro polilingüismo si hablamos más de una lengua-, somos seres dotados de sensibilidad para poder utilizar lenguajes universales más sutiles, sea un gesto musical, la expresión corporal, gritar desde el silencio, explicar qué nos sucede a través de la metáfora, comunicarnos con la mirada o con una pintura desde el primer impulso…
Observarnos, sentir y expresarnos es nuestro derecho, nuestra necesidad, nuestra salvación. Sabemos hacerlo de forma innata –cualquier niño o niña es capaz de expresarse creativamente- y lo hacemos hasta que la educación nos adiestra en reproducir modelos y olvidarnos de nuestra genuinidad. Así, nos vamos perdiendo en lo aprendido y nos olvidamos de “pintar como un niño” o de llorar cuando nos duele o de poder curarnos con un abrazo.
Afortunadamente existen entidades sensibles a recordarnos que el arte es una gran herramienta, muy útil para cuidar nuestro bienestar y nuestra salud mental en el día a día: Arts and Minds https://artsandminds.org.uk

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